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Creencias sobre el amor que te llevan a vivir relaciones desde la lucha… y no un dulce romance


Tus creencias son las que hoy pueden estar llevándote a relaciones que se sienten pesadas, en lugar de romances serenos o vínculos donde puedas construir un refugio de amor: libre, recíproco, con proyectos en común, compañerismo y un verdadero sentido de hogar.


Muchas veces subestimamos la cantidad de información que guardamos internamente cuando queremos vivir la relación que deseamos. Porque, más allá de lo que conscientemente anhelamos o esperamos de un vínculo, hay un bagaje profundo que actúa con más fuerza que nuestras intenciones.


Ese bagaje es como una caja negra: guarda información inconsciente que nos acompaña siempre. Influye en cada decisión que tomamos y en la forma en que nos vinculamos.

Hoy quiero compartirte algunas creencias que he reconocido en muchas de las mujeres con las que trabajo, para que juntas podamos revisarlas. Quizás alguna esté activa hoy en tu vida y esté operando como una fuga energética, drenando tu fuerza vital y alejándote de relaciones recíprocas, equilibradas y nutritivas.


Pero antes, una breve definición.Las creencias son patrones internos precondicionantes que actúan todo el tiempo, de manera automática. Se forman a partir de experiencias tempranas a las que les asociamos una emoción y un pensamiento.


Y aquí está la clave: las creencias son difíciles de desarmar si no somos conscientes de cómo funcionan y en qué momentos se activan. El primer paso siempre será reconocerlas, rastrear su origen y resignificarlas para que jueguen a nuestro favor.

Ahora sí, vayamos directo a algunas de las creencias que más se repiten… y veamos cómo desarticularlas.


1. Creencias que drenan tu energía en lugar de nutrirla

Suelen sentirse o escucharse así:

  • “Si no insisto o no me esfuerzo al máximo, las cosas no salen.”

  • “Para tener una buena relación hay que dar todo sin esperar nada.”

  • “Si me ocupo de mí primero, soy egoísta.”

Estas creencias parten de la idea de que, para ser querida, aceptada o reconocida, tenés que dar todo de vos misma. Y si no lo hacés, entonces no sos valiosa.

Como mujeres, hemos sido socializadas para estar al servicio y cuidado de los demás. Aprendimos que si priorizamos nuestros proyectos o deseos, somos egoístas. Esta información ha viajado por generaciones, transmitida por nuestras ancestras, y todavía se filtra en nuestras relaciones actuales, impidiendo que prioricemos el autocuidado.

El resultado: dar de más, agotarte y quedarte sin energía para lo que realmente importa en tu vida. Estos patrones crean vínculos desequilibrados y drenantes, donde terminás siendo la principal fuente de energía de la relación.


2. Creencias que apagan tu magnetismo


Si el primer grupo drena tu energía, este segundo grupo roba tu capacidad de atraer lo que realmente deseás. Suelen escucharse así:

  • “Si no me adapto a la otra persona, me voy a quedar sola.”

  • “El amor verdadero exige sacrificio.”

  • “No puedo poner límites porque se van a enojar o alejar.”

Permanecer en relaciones donde tus deseos y necesidades no son atendidos, pero que sostenés por miedo a no encontrar algo mejor, te aleja de tu verdadero centro de poder. Esto es postergar tu deseo, esperando que el otro cambie, cuando en realidad el otro es como es y ofrece exactamente lo que ves hoy.

Detrás de esto suele esconderse el temor a poner límites por miedo a quedarte sola, o la idealización de la otra persona. Tal vez, sin darte cuenta, te moldeás para encajar en lugar de encarnar tu esencia y atraer vínculos alineados con tu verdad.

Este patrón normaliza el desgaste emocional como si fuera una prueba de amor. El foco deja de estar en proteger tu energía y se pone en agradar o ser aprobada. Sin embargo, cuidar tu energía no solo es compatible con el amor: lo potencia. Desde un campo energético limpio y fuerte se atrae lo que es recíproco y pleno.


3. Creencias sobre merecimiento y abundancia

Aquí entran ideas como:

  • “Tengo que estar disponible para todos para ser querida o valorada.”

  • “Si algo llega fácil, no es tan valioso.”

  • “Primero tengo que dar resultados para después merecer descanso o placer.”

“Luchar por amor” es una frase tan normalizada como peligrosa. El amor no debería estar asociado a la lucha: esa creencia esconde la expectativa inconsciente de un vínculo basado en el conflicto y no en la construcción.

Algo similar ocurre cuando pensamos que debemos estar siempre disponibles para resolver los problemas de otros. Eso nos deja con agendas llenas… pero con muy poca disponibilidad para nosotras mismas.

Y cuando creemos que lo fácil no es valioso, buscamos caminos complejos y agotadores, en lugar de recibir lo bueno con apertura. Esto nos mantiene atrapadas en un ciclo de sobreexigencia y desconexión con el disfrute.



La energía personal es nuestro recurso vital más valioso. Invertirla con inteligencia y elevarla a través del autocuidado no solo fortalece nuestro magnetismo natural: también abre las puertas a clientes, oportunidades y amores que son verdaderamente recíprocos.

Cada creencia que identificás y resignificás es una puerta que abrís hacia un amor más sano y una vida más plena. Tu energía es sagrada. Protegerla y nutrirla no es egoísmo, es la base sobre la que se construye todo lo demás.



 
 
 

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