La soledad de la TRANSFORMACIÓN
- Florencia Gesto
- 22 dic 2025
- 2 Min. de lectura
Cómo se sienten los procesos de cambio cuando estamos creciendo,
aunque por fuera todo parezca confuso.

Noto que hay fases bastante claras en los procesos de transformación o cambio de una persona.
Primero aparece la angustia por la repetición de situaciones desgastantes: la tristeza, el enojo y distintas emociones que comienzan a manifestarse. Llega un momento en que surge la necesidad de comprender por qué sucede lo que sucede.
En esa búsqueda de comprensión empieza un recorrido que, de a poco, comienza a revelar información.
Esa búsqueda puede darse a través de la lectura de ciertos libros, retiros, consultas de terapias alternativas, constelaciones, tarot, talleres, psicoterapia, entre otros caminos. A veces este recorrido puede verse como algo extraño desde afuera, porque se empiezan a hacer cosas nuevas, diferentes.
Pero hay un claro llamado interior a seguir buscando. Es como si se escuchara una voz interna que te llama y te invita a seguirla. Y así lo hacés.
Empezás esa búsqueda sin entender del todo, pero sintiendo que hay algo interno que querés comprender. Vas encontrando información diferente a la que estabas habituada a tener sobre vos misma.
Entonces comienza una nueva etapa: darte cuenta de que quien eras antes, los lugares que habitabas, las personas que te rodeaban y las cosas que hacías ya no te representan. Y se vuelve cada vez más difícil seguir estando ahí como si nada hubiera cambiado.
En este punto el camino vuelve a ponerse más duro. Aparece la soledad. La falta de resonancia con los viejos espacios se transforma en una sensación de aislamiento.
Las amistades y los entornos que te sostuvieron en el pasado crecieron en otra dirección. Y este proceso lleva a replantearse todo, incluso a tener que soltar viejos espacios y personas.
Esto no es sencillo.
Luego de este desierto, de esta soledad y de este camino arduo, comienza una tercera etapa. Una etapa donde entendés lo que cambió. Podés mirar tu propio crecimiento con mayor amabilidad y comprender por qué fue necesario salir de ciertos lugares.
Lentamente empieza a construirse una nueva piel. Una nueva narrativa. Una nueva forma de pensar y una nueva identidad.
Una identidad que puede quedarse con lo que sí funcionó de la etapa anterior, pero que también se vuelve más clara y segura respecto a qué personas, entornos y espacios ya no pueden seguir formando parte de tu vida.
El duelo puede ser grande y puede seguir estando presente. No es que cada etapa se cierra y desaparece cuando empieza la siguiente. Las etapas se mezclan.
Incluso en este tercer momento, cuando ya hay mayor comprensión, pueden aparecer vestigios del deseo de sostener la identidad pasada o los vínculos anteriores.
Pero al mismo tiempo empezás a ver con claridad cómo esos viejos espacios entorpecen tu evolución y tu crecimiento.
Y es ahí donde, al menos desde lo que observo, la identidad se vuelve más robusta. Te volvés más clara con vos misma y podés aceptar con mayor paz dejar ir personas, ideas y entornos que ya no nutren a tu nueva identidad.

Comentarios